Comparado con otros países musulmanes, tiene un bagaje intelectual y técnico bastante aceptable. La red eléctrica llega incluso a las zonas más inaccesibles, como las del Atlas y del Rif, red de carreteras, red de ferrocarriles, puertos importantes, aeropuertos, fábricas modernas (producción textil -de la que es gran proveedor de Europa-, coches…) Marruecos sigue conservando oficios de siglos de antiguedad, donde aún se trabaja artesanalmente, costureros, marroquinería, madera, tintes naturales con plantas…


Marruecos es un país seguro, incluso para viajar una mujer sóla, eso sí con grandes dosis de paciencia, ya que los pretendientes te saldrán por todos los rincones. Por lo demás, al contrario de la idea que tiene la gente, no hay ningún problema. Es más, la hospitalidad marroquí con el viajero es muy grande.
Aunque ha ido avanzando su desarrollo, Marruecos ha sabido conservar tradiciones y costumbres, que en España hemos perdido. Siguen utilizando en su vida cotidiana los animales (burros, mulas) en su trabajo y como medio de transporte. Los perros y los gatos andan sueltos por las calles, como en la España de antaño, así como siguen conservando en sus casas, los grandes portones de madera o hierro que recuerdan a las casas de nuestras abuelas de la antigua España rural.



Si ya estas un poco entradito en años, volverás a recordar momentos de tu infancia, cuando se jugaba y se hacía vida en la calle.
También verás en las calles numerosos puestos de frutas, verduras, carnes, pescados, pan, especias, frutos secos y un largo etc…



